Hola, soy María y vengo a confesar que soy una porrista –loca –histérica en cada una de las actividades desempeñadas por mis hijos, sobre todo en las académicas y deportivas.

Si bien cada uno de ellos tiene su propio potencial, me he dado cuenta de la importancia que tiene a su corta edad el realizar algún deporte –independientemente  cual  sea; Una de las contribuciones es sin duda alguna su correcto desarrollo tanto físico como emocional, así como la adquisición de principios y valores, tales como la resiliencia, el trabajo en equipo o el “fair play”.

Ahora bien, para nuestros hijos el practicar algún deporte o estar en algún equipo debe ser una decisión propia basada en sus gustos, bienestar, motivaciones y sobre todo en su diversión; muchas veces como padres, nos olvidamos de esto último, teniendo como resultado ser  la peor pesadilla de los entrenadores, árbitros y equipos contrarios, por ello te comparto a continuación las siguientes recomendaciones para evitar que esto suceda y que nuestros hijos disfruten al máximo su  experiencia en el deporte:

  • Cuida tu temperamento (y tu bocota). Aunque parezca que no, tus hijos se dan cuenta de todo. Tu actitud y comportamiento marcará la vida de tus hijos, trata de darles el mejor ejemplo.
  • No siempre se gana. Aunque quisiéramos siempre tener resultados positivos, tenemos que recordar y enseñar a nuestros hijos que a veces se gana y a veces se pierde…y no por ello dejaremos de apasionarnos y apoyarlos en lo que les gusta.
  • Por más que queramos evitarles penas o facilitarles el camino, es importante resaltar que ellos no son nosotros, lo que implica que independientemente de nuestros gustos y aficiones, incluso de nuestra historia en algún deporte o con algún equipo, ellos deben vivir sus propias experiencias y forjar su propia
  • No cuestiones las decisiones del entrenador/arbitro. (¡Glup!) Te puede molestar el poco tiempo de juego de tus hijos, inclusive una falta marcada por el árbitro, sin embargo debemos “enfriarnos”, respetar y canalizar tu “queja” o retroalimentación por los canales de comunicación adecuados. Recuerda que para tus hijos, el árbitro y el entrenador son un autoridad dentro del campo/cancha.
  • Pon el ejemplo. El gusto y la motivación por hacer ejercicio se hereda, así que si tus hijos te ven tirada en el sofá sin mover un dedo, lo más seguro es que estés enviando la señal incorrecta a tus hijos…que te vean activa, que te vean motivada, siémbrales a temprana edad el “gusanito” por el deporte.

Es importante recordar como mencioné anteriormente que cada uno de nuestros niños tiene su propia personalidad y talento y no debemos obligar a que uno hago lo que otro, ya que para ellos, el practicar algún deporte, ya sea en equipo o individual, debe suponer una actividad placentera y que disfrute.

 

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