TAG DEL ENOJO | 20 cosas que odio y me hacen enojar

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EN POCAS PALABRAS | Antes de cerrar los 38

  1. Tengo un sueño recurrente en dónde estoy de regreso en el colegio de monjas de mi infancia
  2. A diferencia de tiempo atrás, ahora estoy cómoda con lo incómodo…..complicado, ¿no?
  3. No me gusta equivocarme.
  4. Tengo una buena relación con el vino y la comida.
  5. Creo que tomo decisiones muy rápido y no siempre tengo el resultado esperado….pero ¿qué no se supone que es peor la indecisión?
  6. En ocasiones extraño el cigarro nocturno en la obscuridad.
  7. Me gusta reinventarme y crear nuevos escenarios y oportunidades.
  8. Igual que a los quince, disfruto leer tirada en el piso frío de mi casa.
  9. Algunas veces canto a todo pulmón en la regadera.
  10. Me cuesta pedir perdón, pero me cuesta aún más perdonar.
  11. Odio los lugares apretados y concurridos
  12. Recuerdo siempre a mis amigas y añoro los tiempos de Girls night out
  13. Necesito dormir mejor
  14. Tengo una adicción secreta por los mazapanes cubiertos de galleta con chocolate
  15. Me gusta cocinar para mi familia pero no me gusta hacerlo cuando sé que comeré sola
  16. Me encanta escribir…
  17. … Aunque últimamente me da por autocensurarme.
  18. Odio el café frio y azucarado.
  19. Me molesta la gente doble cara, esa que avienta la piedra y esconde la mano con cara de yo-no- fui.
  20. Soy muy protectora con mis hijos y mi esposo.
  21. Amo los musicales
  22. Aún tengo muchos miedos por superar
  23. ¿Por qué carajos se me complica mucho decir no?
  24. Tengo una excelente memoria para todos los detalles. (Para bien y para mal)
  25. Soy muy celosa de los límites.
  26. Ya no compro controversias,  ni caigo en provocaciones…ignoro  y me separo de la gente difícil.
  27. Me he vuelto muy diestra en la planeación sin expectativas.
  28. ¿Palabras mágicas? Respeto, lealtad, honestidad y empatía
  29. Dejé de preocuparme por la bolsa, el zapato o la joya de marca.
  30. Redescubrí el potencial que hay en mí.
  31. Bailo a escondidas y aun me acuerdo de las coreografías de mi época de porrista (no pregunten)
  32. Mi sexto sentido no me falla, por lo mismo aun me cuesta confiar en mucha gente.
  33. Si realmente quiero algo…..pongo manos a la obra.
  34. Disfruto caminar descalza
  35. En caso de inspiración de media noche, siempre tengo muchos cuadernos a un lado de mi cama
  36. Sigo extrañando mis días de oficina.
  37. Antes de cerrar un año me gusta pensar en lo que pasó, con lo que me quedo y en lo que vendrá
  38. Aprendí a la buena que el apoyo de otras personas es invaluable. Muchas gracias
  39. Estoy segura que el futuro tiene gratas sorpresas…Algo extremadamente bueno va a pasarme

Como juzgué a mi cuerpo y me reconcilié con él.

¡Ay!, pero ¿Qué le paso?,  ¿a quién se comió?, ¡pero tan flaca que estaba!, ¡que pellejuda quedó!,  Sus caderas no mienten, se le ve fatal ese bañador…  Frases como éstas,  hacen que alguien se sienta insegura y vulnerable  ante su propio cuerpo e imagen y aun peor cuando estas frases vienen de tus propios pensamientos.

Creo que todas en algún punto en el tiempo, hemos pasado por esta situación;  Yo fui aquella jovencita de cuerpo delgado, que celebraba a nombre de su buena  genética y  metabolismo, sin embargo  esa jovencita no consideró los cambios que vendrían  en su cuerpo por las hormonas y la   maternidad;

Soy mamá de 3, los primeros dos embarazos con cuatro años de diferencia entre sí, pasaron muy tranquilamente, subí muchos kilos, mismos que bajé inmediatamente, mi piel era tan noble que no hubo estrías ni piel floja en mi abdomen, mi viejos jeans de pierna ancha siempre me esperaban  y sabían que no los iba a defraudar. Pasando los años llegó el momento de un tratamiento hormonal para poder embarazarme de un tercer hijo, el embarazo llegó, sin embargo a las 17 semanas perdimos al bebé, quedando en una profunda depresión,  con un cuerpo lleno de hormonas,  un sobrepeso “descomunal”  y una autoestima por los suelos.

Pocos meses después, llegó la cereza del pastel, nuestra niña arcoíris. Era tanta mi felicidad que los cambios en mi cuerpo ya no me quitaban el sueño y aunque no lo crean, tampoco el hambre, sin embargo pasando los años me empecé a sentir sensible respecto al tema; Mi nueva figura estaba muy alejada de quien fui tiempo atrás, miraba muslos sin firmeza, senos que empezaban a sufrir los efectos de la lactancia extendida, unas caderas adornadas con estrías y un par de centímetros extras en cada ángulo de mi persona.

Ha sido un proceso lento y terapéutico, aún me encuentro quitando viejos vicios, cambiando hábitos y empezando nuevamente a ejercitarme,  a tratar de  ajustar esos malos pensamientos; Yo valgo por lo que soy, no por mis abdominales o rollitos y no te miento, claro que hay días, en lo que la batalla continua, pero trato de no aferrarme a lo negativo, soy feliz y disfruto lo que veo en el espejo. ¿La fórmula? , es simple,  soy hermosa,  cada parte de mi cuerpo es perfecta, única y especial. Mi cuerpo dio vida  y no lo pienso castigar, ni juzgar ni mucho menos esconder.

A darle gusto al cuerpo

(*Corre por el bikini y ríe histéricamente)

 

#MashaBblog |IMPORTANCIA DEL PROCESO DE PLANEACIÓN DE CONTENIDOS

Me gusta pensar que la vida es como un libro, en dónde cada capítulo es un momento, una etapa o un ciclo. Al ir avanzando en la lectura de nuestro libro, capítulo tras capítulo en realidad vamos adquiriendo y reforzando aprendizaje.

filSin lugar a dudas, uno de los capítulos en dónde más crecí  personal y profesionalmente, fue mi estancia de más de 12 años frente a las bibliotecas; aquí desarrollé habilidades y competencias deseables para la gestión y administración de recursos (económicos y humanos),   la coordinación  de múltiples  proyectos y el manejo efectivo del tiempo.

¿Por qué te digo esto?

Al  renunciar y cerrar el ciclo, me mantuve muy ocupada enfrentando el desafío de ser mamá en casa,  sin embargo fue muy difícil desprenderme de viejos hábitos y aprendizajes “enraizados” entre ellos el empoderarme y estar en  constante necesidad de sentirme retada intelectualmente y en la medida de lo posible poder utilizar y potencializar lo que sé hacer en un contexto nuevo…

Y bueno….ya llegando a este punto sabes entonces que no es novedad que por ello disfruto tanto este blog, como te comenté en mi publicación pasada, en el tiempo que llevo manteniendo este proyecto,  he recurrido a la planeación, al establecimiento de objetivos, a la coordinación y evaluación de resultados. El día de hoy te  compartiré solo una fracción de este proceso muy importante y me refiero a la  planeación de contenido

¿Por qué la importancia de esto? El tener una planeación para el contenido de este blog significa que cuando voy a desarrollar un tema en particular, no solo tengo una idea vaga de lo quiero,  si no que ya cuento con una estructura sobre el tema y puedo utilizar eficientemente el poco tiempo libre que las labores docentes y el trabajo en casa con mis tres hijos me permiten,  para tener un panorama más completo, ser más flexibilidad y  hasta contar con mayor libertad creativa y tener más contenido de calidad.

CalendarioMi sistema de apoyo para dicha planeación consiste en cosas básicas como lluvia de ideas a partir de comentarios de mis amigos, familiares y lectores,  hasta hojas de contenido y un calendario editorial determinado por la frecuencia de mis publicaciones (en este caso semanalmente) y las actividades que giran alrededor de ellas.

Al tener muy limitado el tiempo que le dedico al blog,  el contar con una planeación sólida, se  ha convertido en una fase importantísima para no estar frente a mi computadora con una hoja en blanco, perdiendo el tiempo, bloqueada y sin idea de que hacer.

¿Cómo te imaginabas que comenzaba el  proceso? ¿Te parece interesante? ¿Tienes alguna idea que quieras compartirme o bien algún tema que quieras desarrollemos?

Adjuntos:

 

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Ejemplo Hoja de Contenido 

Calendario

Ejemplo Calendario Editorial