#ElRETODELMATRIMONIO| Carta a los que se casan

¿Te ha pasado esa sensación de gusto al encontrarte dinero en algún abrigo que tenías ya casi olvidado?

Pues bueno, te cuento esa misma sensación la tengo en este momento y no precisamente por algo material,  sino porque al intentar arreglar y deshacerme de un montón de libros y papeles, me he encontrado con una carta que me entregaron mis padres el día de mi boda hace 12 años.

Aún recuerdo que me la dieron momentos antes de salir rumbo a la iglesia, la recibí, leí y agradecí entre prisas, llantos y nervios; Es ahora 12 años después, 3  hijos y muchas anécdotas familiares,  que  me hace muchísimo sentido todo lo que esta carta dice.

El diá de hoy te quiero compartir las palabras de mis padres, en lo que estoy segura se apoyaron en su gran  experiencia de  matrimonio de 50 años

A los que se casan:

Si le entregas tu ser devotamente a quien con gran amor has escogido y los dos serán uno eternamente, a seguir diez consejos te convido:

  1. Las costumbres de novios nunca olvides
  2. Arréglate. Conserva tu persona
  3. Lo tuyo es de los dos
  4. No Dilapides
  5. Demuéstrale tu amor
  6. Piensa y razona
  7. Di siempre por favor, si algo le pides
  8. De humanos es fallar, digno es perdonar
  9. Si hay enojo, que acabe el mismo día (pues no hacerlo produce cicatrices)
  10. Si está triste, procúrale alegría

Te juro así serán: ¡Siempre felices!

Estos consejos no solamente los he aplicado yo, sino también mi marido. No ha sido  tarea fácil pues la vida nos ha puesto frente a pruebas difíciles, pero más allá de los momentos amargos y tristes que hemos sorteado juntos, nos quedan muchas risas, muchos sueños  y sobre todo  demasiado amor.

Gracias a mis padres por sus consejos.

 

 

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MAMÁ “MULTITASKING”|10 Consejos para lograrlo

Soy mamá de tres, paso tiempo completo en casa y ya me he acostumbrado a estar haciendo varias actividades al mismo tiempo, a veces interrumpiendo una cosa para seguir con otra y después volver a priorizar para determinar con que continuar.

Si bien hoy no imagino pasar mis días atrás de un escritorio,  tengo que confesar que siento la constante necesidad de seguir retándome profesionalmente y con ello  se ha vuelto un poco  más complicado el arte de realizar más de 3 tareas simultáneamente;  Ser mamá y esposa, profesionista, docente  y emprendedora.  Hoy tengo los siguientes consejos que he intentado aplicar en mi estructura y logística diaria:

  1. Llénate de listas. Que es lo que tienes que hacer, cuáles son tus pendientes, citas a acudir, cuentas por pagar etc.
  2. Lleva una agenda y un calendario (con información de tus actividades y la de tus hijos)
  3. Siempre cuenta con una red de apoyo, recuerda se vale pedir ayuda. En nuestro caso es mi esposo con quien puedo contar ya sea delegando responsabilidades o pidiendo apoyo para alguna actividad en particular.
  4. Ser Organizada
  5. Limitar distractores
  6. Establece tiempo para la realización de ciertas actividades. (Actividades domésticas durante la mañana, laborales por las tardes mientras los niños realizan tareas y los hobbies o programación de redes sociales cuando la familia duerme.
  7. Establece prioridades
  8. Establece tiempo para ti. Yo aprovecho las mañanas cuando los niños están en el colegio, la beba aun duerme, me regalo los 50 minutos más largos de la historia para un café, un libro y un buen baño
  9. Aprender a hacer renuncias y decir no.
  10. Se flexible, no siempre salen las cosas en el tiempo y en la forma en la que queremos. (Finalmente ahora yo soy la CEO de esta compañía)

Definitivamente ser multitasking no es fácil y quizá en el afán de querer tener todo bajo control cometa muchos errores y mi casa se convierta en un tremendo caos, pero no me preocupo porque nada  será más importante que el tiempo con mis hijos, la salud y la unidad en mi familia.

 

Querida joven que miras y juzgas a la distancia.

Querida joven que miras y juzgas a la distancia.

Hoy a tus veintes te sientes libre, perfecta y cómoda con tus amigos, pasando una tarde de verano sin responsabilidades, sin temores y  sin el cuidado de nadie. Te veo claramente como me miras llena de prejuicios,  como si fuera la peor madre del mundo y casi apuesto a que prometerás jamás ser como yo.

Hace calor, lo único que yo deseo es estar por fin en casa, me resulta difícil darle por su lado al mismo tiempo  a 3 niños de diferentes edades, gustos y personalidades. Como resultado los niños pelean entre sí, yo ya perdí la compostura y paciencia y bueno, todo termina con mis niños haciendo una gran escena en público nada envidiable;  una bebé llorando a todo pulmón, un niño de 7 emberrinchado sin mover un dedo (literal) y un pre puberto con cara de pocos amigos.

Después de tratar de negociar, de contarles hasta 10, de  aplicar incentivos positivos (premio llegando a casa) y negativos (chancla llegando a casa),  no hay de otra, tengo que armarme de valor, respirar, voltearme e ignorar la situación. Te veo entonces mirarnos y susurrar con tus amigas. ¿Cómo pude tener tantos hijos?, ¿cómo es que los educó? ¿Por qué mejor no me quedo con ellos en casa?

No me conoces, no conoces a mis hijos, ni como los educo. Temo decirte que yo era igual que tu, pero ahora los papeles se han invertido. Déjame contarte algo,  la maternidad es maravillosa, pero también es difícil y cansada física y emocionalmente;  hoy soy la señora cuyos hijos inevitablemente podrán hacer  berrinches públicos, que se pondrán ruidosos o juguetones en el tráfico, en  un restaurant o en el cine.  Soy la señora que podrá manejar como una experta cada situación,  pero también soy aquella en la que los momentos de tensión se podrán desbordar y salir de control.

Podré ser un dictador con la disciplina, pero habrá días en las que jugaré a ser niña con ellos sin importar absolutamente nada. Habrá momentos malos, pero siempre habrá mejores, por lo que hoy te pido que porfavor…. No me juzgues, no me conoces.

 

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NO TRABAJO| SOY AMA DE CASA

¿Pero de qué te cansas si  tú no estás 8 horas en una oficina? , ¡Ay amiga es que tú tienes tooooooodo el tiempo del mundo!, es que tú no trabajas, no haces nada….

¡Basta!

Estas frases han sido  una constante estos últimos meses y aunque  sigo dedicándome  a dar clases a distancia a  nivel universitario, aparentemente por el hecho de no estar encerrada en una oficina y estar al pendiente de la organización y cuidado de mi casa y mi familia, no es suficiente.   Esas personas han de pensar que las  tareas de casa y actividades  docentes se hacen solas  y la reina de la casa  ( yo ) se dedica a contemplar  amaneceres y atardeceres, mientras el tiempo pasa sin hacer nada.

¿En qué momento el papel de la ama de casa se ha convertido en un rol menor sin importancia? ¿El hecho de no “mantener”  o solventar gastos familiares, implica que no haces nada? ¿Ser despertador, cocinera y mesera,  muchacha del aseo y lavandera, enfermera (o curandera si se necesita), niñera,  maestra, psicóloga, contadora, dictador y hasta referee y mediadora de conflictos, ¿es no hacer nada?.

Señoritas feministas mal enfocadas, por favor  no escupan para arriba y nunca digan yo nunca, porque como bien me dijo hace años mi madre – ” más rápido cae un hablador que un cojo”. Organizar una casa y  criar  hijos, no  es un trabajo menor y mundano.  No somos sumisas ni vivimos explotadas, no somos  ignorantes, no somos flojas, ni fodongas (solo algunas veces) y no por no tener un súper cheque o sueldo igual al tuyo, significa que no somos productivas ni estemos aportando nada a nuestra familia y a la sociedad.

Señores maridos, si es el caso de tu esposa, valórala, presúmela, porque ella no tiene un horario definido de 8 horas, está disponible las 24 horas, los 365 días del año y por supuesto es una diosa multitasking digna de admiración….aunque ella no sea la que pague las facturas.

Y a ti querida  que me estás leyendo,  dignifica nuestra labor, recuerda SI trabajamos. Somos Amas de Casa

 

Disfrutando El Caos, el Desafío de 3 Hijos.

– ¿Te imaginas  cómo sería nuestra vida sin la beba?-, pregunto recurrentemente a mi marido cada vez que  la veo dormir.

Si bien  fue todo planeado, sin sorpresas , la decisión de embarazarme estaba llena de incertidumbre, dudas y  temor sobre nuestro futuro como familia, el cambio de nuestra dinámica, la logística y los retos que cómo padres íbamos a enfrentar. Racionalizamos la decisión, hicimos números (sí, lo hicimos)  y por fin, nuestra familia estaba lista para crecer.

La verdad, todo ha sido un reto;  mis dos hijos mayores todavía son relativamente pequeños y  como todo niño requiere seguimiento, energía y atención. A continuación te daré algunos de los desafíos a los cuales seguramente te enfrentarás si decides ir por el tercero:

  • Vivirás cansada, exhausta diría yo y por si fuera poco, nadie querrá darte la mano para cuidar a los 3 juntos porque ya son multitud.
  • Ninguno tendrá las mismas necesidades al mismo tiempo y lo que te ha funcionado con uno, no necesariamente funcionará con otro.
  • La casa, el coche, los lugares en dónde estén, siempre serán muy ruidosos.
  • De pronto te convertirás en la señora gritona a la cual tanto criticabas cuando no tenías hijos.
  • Tendrás menos horas de sueño, más ropa y trastes que lavar. Te faltarán manos, visión periférica y poderes sobrenaturales.
  • El gasto familiar se incrementará considerablemente (¡glup!)
  • Nunca comerás comida caliente y engordarás básicamente por las sobras  de todos tus hijos.
  • Tendrás compañía hasta en el baño, por lo que perderás todo pudor y te acostumbrarás al público de inodoro.
  • Te encajarás legos en los lugares más inhóspitos de tu bello cuerpo.
  • La logística será un poquito más complicada, nuevos horarios, agendas, rutinas, dietas….pero lo lograrás.

En resumen, la idea de tener un tercer bebé, representará una dura prueba,  de  ajustes,  renuncias  y hasta dificultad para dividir la atención,  sin considerar que cada uno de tus hijos tendrá  una personalidad única  logrando ser  villanos y héroes a la vez.

Pero todo eso no es nada con el disfruté de ver cada uno de los éxitos de esas pequeñas  personitas; un diente de leche que se cae, la primera vez sin pañal, un gol o un concurso de oratoria…. sus logros  valdrán todo cansancio.

La casa, las camas, ropa sucia y sin fin de cosas por hacer siempre estarán ahí….mis hijos crecerán rápidamente, así que mientras eso sucede,  disfruto el caos y esas fiestas diarias a la hora de la cena con mis tres invitados de lujo.