NO TRABAJO| SOY AMA DE CASA

¿Pero de qué te cansas si  tú no estás 8 horas en una oficina? , ¡Ay amiga es que tú tienes tooooooodo el tiempo del mundo!, es que tú no trabajas, no haces nada….

¡Basta!

Estas frases han sido  una constante estos últimos meses y aunque  sigo dedicándome  a dar clases a distancia a  nivel universitario, aparentemente por el hecho de no estar encerrada en una oficina y estar al pendiente de la organización y cuidado de mi casa y mi familia, no es suficiente.   Esas personas han de pensar que las  tareas de casa y actividades  docentes se hacen solas  y la reina de la casa  ( yo ) se dedica a contemplar  amaneceres y atardeceres, mientras el tiempo pasa sin hacer nada.

¿En qué momento el papel de la ama de casa se ha convertido en un rol menor sin importancia? ¿El hecho de no “mantener”  o solventar gastos familiares, implica que no haces nada? ¿Ser despertador, cocinera y mesera,  muchacha del aseo y lavandera, enfermera (o curandera si se necesita), niñera,  maestra, psicóloga, contadora, dictador y hasta referee y mediadora de conflictos, ¿es no hacer nada?.

Señoritas feministas mal enfocadas, por favor  no escupan para arriba y nunca digan yo nunca, porque como bien me dijo hace años mi madre – ” más rápido cae un hablador que un cojo”. Organizar una casa y  criar  hijos, no  es un trabajo menor y mundano.  No somos sumisas ni vivimos explotadas, no somos  ignorantes, no somos flojas, ni fodongas (solo algunas veces) y no por no tener un súper cheque o sueldo igual al tuyo, significa que no somos productivas ni estemos aportando nada a nuestra familia y a la sociedad.

Señores maridos, si es el caso de tu esposa, valórala, presúmela, porque ella no tiene un horario definido de 8 horas, está disponible las 24 horas, los 365 días del año y por supuesto es una diosa multitasking digna de admiración….aunque ella no sea la que pague las facturas.

Y a ti querida  que me estás leyendo,  dignifica nuestra labor, recuerda SI trabajamos. Somos Amas de Casa

 

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¿Hijos atletas?….5 Recomendaciones para una experiencia positiva en el deporte.

Hola, soy María y vengo a confesar que soy una porrista –loca –histérica en cada una de las actividades desempeñadas por mis hijos, sobre todo en las académicas y deportivas.

Si bien cada uno de ellos tiene su propio potencial, me he dado cuenta de la importancia que tiene a su corta edad el realizar algún deporte –independientemente  cual  sea; Una de las contribuciones es sin duda alguna su correcto desarrollo tanto físico como emocional, así como la adquisición de principios y valores, tales como la resiliencia, el trabajo en equipo o el “fair play”.

Ahora bien, para nuestros hijos el practicar algún deporte o estar en algún equipo debe ser una decisión propia basada en sus gustos, bienestar, motivaciones y sobre todo en su diversión; muchas veces como padres, nos olvidamos de esto último, teniendo como resultado ser  la peor pesadilla de los entrenadores, árbitros y equipos contrarios, por ello te comparto a continuación las siguientes recomendaciones para evitar que esto suceda y que nuestros hijos disfruten al máximo su  experiencia en el deporte:

  • Cuida tu temperamento (y tu bocota). Aunque parezca que no, tus hijos se dan cuenta de todo. Tu actitud y comportamiento marcará la vida de tus hijos, trata de darles el mejor ejemplo.
  • No siempre se gana. Aunque quisiéramos siempre tener resultados positivos, tenemos que recordar y enseñar a nuestros hijos que a veces se gana y a veces se pierde…y no por ello dejaremos de apasionarnos y apoyarlos en lo que les gusta.
  • Por más que queramos evitarles penas o facilitarles el camino, es importante resaltar que ellos no son nosotros, lo que implica que independientemente de nuestros gustos y aficiones, incluso de nuestra historia en algún deporte o con algún equipo, ellos deben vivir sus propias experiencias y forjar su propia
  • No cuestiones las decisiones del entrenador/arbitro. (¡Glup!) Te puede molestar el poco tiempo de juego de tus hijos, inclusive una falta marcada por el árbitro, sin embargo debemos “enfriarnos”, respetar y canalizar tu “queja” o retroalimentación por los canales de comunicación adecuados. Recuerda que para tus hijos, el árbitro y el entrenador son un autoridad dentro del campo/cancha.
  • Pon el ejemplo. El gusto y la motivación por hacer ejercicio se hereda, así que si tus hijos te ven tirada en el sofá sin mover un dedo, lo más seguro es que estés enviando la señal incorrecta a tus hijos…que te vean activa, que te vean motivada, siémbrales a temprana edad el “gusanito” por el deporte.

Es importante recordar como mencioné anteriormente que cada uno de nuestros niños tiene su propia personalidad y talento y no debemos obligar a que uno hago lo que otro, ya que para ellos, el practicar algún deporte, ya sea en equipo o individual, debe suponer una actividad placentera y que disfrute.

 

Disfrutando El Caos, el Desafío de 3 Hijos.

– ¿Te imaginas  cómo sería nuestra vida sin la beba?-, pregunto recurrentemente a mi marido cada vez que  la veo dormir.

Si bien  fue todo planeado, sin sorpresas , la decisión de embarazarme estaba llena de incertidumbre, dudas y  temor sobre nuestro futuro como familia, el cambio de nuestra dinámica, la logística y los retos que cómo padres íbamos a enfrentar. Racionalizamos la decisión, hicimos números (sí, lo hicimos)  y por fin, nuestra familia estaba lista para crecer.

La verdad, todo ha sido un reto;  mis dos hijos mayores todavía son relativamente pequeños y  como todo niño requiere seguimiento, energía y atención. A continuación te daré algunos de los desafíos a los cuales seguramente te enfrentarás si decides ir por el tercero:

  • Vivirás cansada, exhausta diría yo y por si fuera poco, nadie querrá darte la mano para cuidar a los 3 juntos porque ya son multitud.
  • Ninguno tendrá las mismas necesidades al mismo tiempo y lo que te ha funcionado con uno, no necesariamente funcionará con otro.
  • La casa, el coche, los lugares en dónde estén, siempre serán muy ruidosos.
  • De pronto te convertirás en la señora gritona a la cual tanto criticabas cuando no tenías hijos.
  • Tendrás menos horas de sueño, más ropa y trastes que lavar. Te faltarán manos, visión periférica y poderes sobrenaturales.
  • El gasto familiar se incrementará considerablemente (¡glup!)
  • Nunca comerás comida caliente y engordarás básicamente por las sobras  de todos tus hijos.
  • Tendrás compañía hasta en el baño, por lo que perderás todo pudor y te acostumbrarás al público de inodoro.
  • Te encajarás legos en los lugares más inhóspitos de tu bello cuerpo.
  • La logística será un poquito más complicada, nuevos horarios, agendas, rutinas, dietas….pero lo lograrás.

En resumen, la idea de tener un tercer bebé, representará una dura prueba,  de  ajustes,  renuncias  y hasta dificultad para dividir la atención,  sin considerar que cada uno de tus hijos tendrá  una personalidad única  logrando ser  villanos y héroes a la vez.

Pero todo eso no es nada con el disfruté de ver cada uno de los éxitos de esas pequeñas  personitas; un diente de leche que se cae, la primera vez sin pañal, un gol o un concurso de oratoria…. sus logros  valdrán todo cansancio.

La casa, las camas, ropa sucia y sin fin de cosas por hacer siempre estarán ahí….mis hijos crecerán rápidamente, así que mientras eso sucede,  disfruto el caos y esas fiestas diarias a la hora de la cena con mis tres invitados de lujo.

 

Un día encontré que mis hijos no eran felices…

Un día encontré que  mis hijos no eran felices…

Yo sabía que si quería seguir creciendo o posicióname en mi trabajado, era necesario pasar más horas en la oficina,  lo que significaba pasar menos tiempo en casa y estar ausente de los momentos importantes en la vida de mis niños:  Me perdí  festivales del día de las madres,  asambleas,  juegos de soccer y fiestas infantiles, me  encontraba  en una encrucijada y tomé una decisión:   Tener un  rol protagónico en la educación y crecimiento de mis hijos, ahora mi trabajo más importante es cuidar, formar y amar a estas pequeñas personas que tengo en casa.

Si bien no fue una decisión fácil y como todo tiene su lado bueno y lado malo (ya les contaré), uno de los beneficios que yo he encontrado en esta decisión fue el tener más tiempo para dedicarme a ellos y cumplir con  mi meta de hacer de ellos unos niños felices y sanos.

¿Cómo lograrlo?

Pudiera ver miles de artículos , libros, videos o blogs de cómo hacerlo, pero realmente no contamos con un instructivo de cómo hacerlo; Lo que si estoy segura es que los niños necesitan tiempo y atención por parte de sus padres, ellos se tienen que sentir importantes y amados. Para ello te enlisto una serie de actividades que nos han ayudado a fomentar este comportamiento:

  • Haz de la comida un tiempo de convivencia: Adiós celulares y tabletas. Volvamos a los tiempos de antaño en dónde era en la mesa en dónde salían las mejores conversaciones.
  • Realicen juntos tareas escolares.
  • Practiquen juntos/ Apoyen en algún deporte o pasatiempo
  • Lean juntos. Cuando  sean niños pequeños tu puedes leerles, cuando son grandes compartan e intercambien ideas sobre algún libro.
  • Participen en actividades religiosas como algún apostolado o bien si no son una familia creyente, involúcrense todos juntos en alguna actividad altruista.

En resumen,  sin que olvidemos que las normas y la disciplina existen,  debemos recordar que el tiempo que pasemos en familia, debe ser de calidad, divertido y será –  mi forma de verlo-, una  manera de asegurarnos de desarrollar niños felices y  sanos física y emocionalmente.

 

 

Nota Personal: Esta publicación esta basada en mi opinión y experiencia personal, no soy psicóloga ni tengo la verdad absoluta. Cada familia, cada mamá trabajadora tiene su propia historia, lo que sí es que espero que algún día existan las condiciones necesarias para que  todas podamos estar apoyando en todos los aspectos a nuestros hijos y poder seguir creciendo como profesiostas sin que se nos etiquete. ¿se pide mucho?